Pareja y felicidad

08.02.2018

"Tener pareja es necesario para ser feliz" ¿Estás de acuerdo con esa afirmación? Si lo estás, cuidado, puede perjudicarte. Vivimos en una sociedad que encumbra el amor de pareja, lo idealiza y eso no nos favorece en absoluto. Elevar el amor a los altares de fuente de la felicidad es causa precisamente de infelicidad, tanto dentro como fuera de las relaciones. Como persona madura y racional sabes perfectamente que la felicidad no va a depender de otra persona, pero por otro lado tu cerebro está recibiendo desde muchos frentes la información contraria, y va calando. Es un bombardeo que aparece ya desde la infancia, desde el final triunfal "fueron felices y comieron perdices."En este punto las mujeres salimos aún más perjudicadas. Daros cuenta, chicas, de que a nosotras, el príncipe no solo nos da la dicha completa, a menudo nos salva, nos rescata, uf, ¿cómo vivir sin él, sin nuestro salvador? Por otro lado, esto del príncipe es una gran lata para ellos, cómo estar a la altura de semejantes caballeros, ¡Qué carga! ¡Cuánta responsabilidad!

En una gran mayoría de nosotros, existe el deseo de tener pareja. No es irracional ni provoca neurosis tener un deseo. Los problemas aparecen cuando exageramos ese deseo. Y, sobre todo, cuando nos convencemos de que de la realización del mismo depende nuestra plenitud. Para empezar habría que tener claro una cosa: LA FELICIDAD NO ES LA SATISFACCIÓN DE LOS DESEOS. Eso es logro, nos gusta, nos motiva a actuar, nos satisface, pero no es la felicidad. No seremos felices por el hecho de tener pareja. La prueba empírica es la cantidad de parejas infelices que existen. Hay que desmontar este error desde lo más profundo. Porque, como decía, creerlo sí es fuente de desdicha.

Veamos algunos de los caminos a través de los cuales la idea causa sufrimiento.

  • Si me he creído que tener pareja me dará la plenitud vital, cuando tenga una relación, a menudo culparé a mi pareja de mis desilusiones, directa o indirectamente. Estaré pensando "él/ella debería hacerme feliz". Es una responsabilidad demasiado grande para el otro. La fuente de nuestra dicha es nuestra forma de pensar. Piensa correctamente, desmitifica el amor sentimental, te harás un gran favor, y a tu relación, si la tienes. Porque, cuando por no desmontar la idea del principio, culpamos a nuestra pareja de nuestras penurias, tomamos dos caminos: buscamos nueva pareja o intentamos que la que tenemos cambie y se adapte a nuestras exigencias, con la multitud de conflictos que eso genera. Ambas cosas conllevan un gran desgaste.
  • Otra forma en la que tener instalada la idea puede ser muy nociva aparece en personas solteras, las consecuencias pueden ser muy devastadoras. Cuando no tengo pareja, sencillamente no voy a permitirme sentirme realizado, porque no creo que pueda lograrlo. Si para ser feliz necesito algo que no tengo, me afanaré en buscarlo y me perderé muchas cosas por el camino. Ya disfrutaré plenamente después, cuando sea feliz. Ilógico ¿no?, pero frecuente. ¿Y si la búsqueda no da resultado? La persona puede llegar a sentir, que, alcanzada determinada edad, no tener pareja la convierte en fracasada, comienza a obsesionarse. Se da la paradoja de que, al desear con ansiedad, cuanto más lo anhela más se aleja la realización, este proceso puede llevar incluso a la depresión. A la que también llegan muchas personas, que han sido abandonadas por sus compañeros sentimentales, a causa también de profesar la creencia en cuestión.
  • Una tercera vía en la que la idea se convierte en dañina ocurre cuando eres realmente desgraciado dentro de una relación, pero como sin pareja no se puede ser feliz, aguantas esa situación, en la que ya queda realmente poco amor, y sí mucho conflicto. Porque ¿qué voy a encontrar yo ya? Y claro, solo no se puede ser feliz, pues aquí me quedo. Triste, ¿no?, pues abundante, también.
  • Por último hay un supuesto en el que la idea afecta, sin ser tan destructiva. Hay parejas que se llevan medianamente bien y que podrían llevarse genial si desterraran la creencia de sus mentes. Son personas que saben que no pueden basar su felicidad en la relación, pero en las que, a veces, el fantasma surge. Son parejas felices, pero tienen conflictos y broncas en cuya raíz está la idea en cuestión y si la erradicaran su relación mejoraría mucho.

Puede que alguno de los procesos descritos te resulte exagerado, pero lo cierto es que son la realidad de cientos de personas. Es increíble el poder que las ideas tienen en nosotros. La buena noticia es que las creencias pueden cambiarse. Tal vez no de un día para otro, llevan demasiado tiempo acompañándonos, pero con perseverancia, podemos modificarlas. Ésta en concreto sería bueno mandarla al lugar que le corresponde, al lugar de los cuentos y de las fantasías de Hollyvood. Fantasías sí, porque el cine más comercial, el que más nos invade, sigue manteniendo el patrón de "príncipe rescata a chica, para hacerla muy feliz y ahí acaba todo". Creerse este tipo de historias es como ver Matrix y pensar que puedes detener las balas con la mano. Tener pareja puede ser algo maravilloso, aunque también lo contrario. Desearlo no te traerá problemas, siempre que en tu mente no asocies tu felicidad a ese hecho. En pro del amor, no lo convirtamos en el Santo Grial, precisamente porque el amor es un sentimiento maravilloso, vivámoslo como se merece, sin exigencias, sin necesitarlo y sin esperar nada a cambio. No reduzcamos el amor al amor de pareja, love is in the air, everywhere I look around.

                                             Araceli Zaldívar Moreno