Pero, ¿qué te estás contando?

14.06.2018

Nuestra mente no para. Estamos permanentemente pensando. Se ha calculado que el número de pensamientos diarios que solemos tener está alrededor de 60.000. Un pasada, ¿verdad? Es agotador, pero el problema no es solo ese, el tema está en que la mayoría de nuestros pensamientos son repetitivos, inútiles o perjudiciales.

Nuestro cerebro tiene un sesgo de atención hacia lo negativo, estamos más predispuestos a tener en cuenta informaciones peligrosas, amenazantes, y nocivas. Esto vuelve a tener una explicación de supervivencia. Como veíamos en el post dedicado a los miedos, concentrarnos en lo malo nos ayuda a estar prevenidos, así que nuestro cerebro lo hace casi involuntariamente, en principio, por nuestro bien.

El problema es que se envicia un poco, como decía, no para. No para de pensar y pensar, y sobre todo mal. Hasta tenemos un refrán: piensa mal y acertarás. Aunque sea falso, claro; no acertarás; pero te prepararás por si acaso. Deberíamos cambiar el refrán y decir piensa mal y te protegerás. Porque, como decía, esa es la finalidad de tanto mal rollo, salvaguardarnos. Aunque puestos a inventarnos refrenes prefiero: dime con qué pensamientos te entretienes y te diré cómo de feliz eres.

De nuevo lo suyo será encontrar un equilibrio, y sobre todo aprender a parar. Parar de pensar es una gran clave. Porque, aun en el caso de que seas una persona optimista o positiva, con poca tendencia a exagerar lo malo, seguro que pensamientos inútiles tienes una hartá, que decimos en Andalucía. No tú, todos. Con esto quiero decir que sobra en nuestra mente, como el 70 % de lo que pensamos.

Ante este panorama, darle descanso a este órgano prodigioso es una buena idea. Cada vez hay más pruebas científicas de que a menos pensamiento más calma y tranquilidad. A más calma, más felicidad. Pensar, por otro lado, te va a sacar del presente, la inmensa mayoría de nuestras imágenes mentales son del pasado, o del futuro, por tanto te pierdes mucho de lo que está a tu alrededor. Como decía John Lennon, la vida es eso que pasa mientras tú haces otros planes.

Mis consejos para pensar menos:

  • Practica la vigilancia mental. Presta atención a tus contenidos mentales. ¿Te pasa a veces, que estando en una tarea, de repente tu mente ha volado? Sin saber ni cómo, mientras tus ojos leían ese informe y tu cuerpo estaba sentado en la silla, tú estás digamos en la puerta del colegio recogiendo a tu hijo o en esa reunión que tendrás el miércoles con tu jefe. Hasta puede que te hayas encontrado con alguien y hayas mantenido una conversación, todo sin moverte del sillón.

El ejercicio que te propongo es ir hacia atrás y ver como tus pensamientos han divagado hasta llegar a allí, has ido de rama en rama, a partir de un estímulo insignificante y has encadenado un pensamiento con otro. Esta observación te va a ayudar a saber cómo es la naturaleza de la mente e ir tomando algo de control. Observa y vigila cómo piensas, cuáles son los detonantes de esa cadena de contenidos mentales. Y mira sobre todo cuál es tu tendencia, ¿tienes esa predilección por el drama, el infortunio o el contratiempo, de la que hablábamos? Si es así ¡cuidado!, puedes montar la película de una serie de catastróficas desdichas en tiempo récord.

  • Por supuesto la meditación. Soy una gran fan de esta práctica, y suelo recomendarla para casi todo. Se trata de un ansiolítico sin efectos secundarios. Podemos dedicarle 5 ó 10 minutos al día, preferiblemente por la mañana, así afrontaremos el día de otro modo. Se trata de concentrar nuestra mente en un objeto sencillo, por ejemplo la respiración, mientras permanecemos sentados e inmóviles. Los pensamientos irán apareciendo y nosotros simplemente los observamos, dejamos que se vayan como han venido, y volvemos a retomar el objeto de concentración.

Es importante suprimir cualquier juicio o valoración, no lo hago bien, esto no es para mí, con la de cosas que tengo que hacer, etc. Esta práctica mejora nuestra atención, pero tiene otros muchos efectos saludables, tanto para la mente como para el cuerpo.

Los beneficios han sido comprobados científicamente, con técnicas médicas de neuroimagen cerebral entre otras. Mejora tu memoria, tu atención, tu conectividad neuronal y hasta tu sistema inmunológico. Así que respira más y piensa menos.

  • ¿Qué es aquello que cuando lo practicas produce en ti la sensación de estar completamente presente? Eso que te envuelve y hace que el tiempo pase sin darte cuenta o como dice el bolero lo detiene. Ya sea la cocina, el ganchillo, o el parapente, dedícale tiempo a esa actividad. Puede que para ti sea solo disfrute o deleite, pero para tu mente es también salud. No atiendas el móvil durante ese rato, dedícate en cuerpo y alma. Si puedes, imprégnate y contagia la misma actitud al resto de tus tareas. Tienes la capacidad de hacer lo que amas y también de amar lo que haces.


Para despedirnos, recuerda, de la calidad y cantidad (y ya hemos visto que aquí menos es más) de tus pensamientos va a depender al final tu vida. No, no exagero. Los pensamientos pueden causarnos emociones de una forma rápida y directa, las emociones generaran sentimientos y estos se traducirán en comportamientos y actitudes. Todo puede comenzar con un pensamiento y, sin embargo, después de tanto tiempo en la escuela nadie nos ha enseñado a pensar. Nuestra mente va literalmente a lo loco, piensa lo que quiere sin control. A veces nos parece que sea imposible dominarla, pero no es cierto, lo que ocurre es que nos falta un método.

Las personas que consiguen grandes logros suelen tener cierta práctica, quizá de forma autodidacta, en el control de sus pensamientos. Los detectan y los cambian sobre la marcha. Nuestro gran poeta Machado lo tenía claro, ya sabes, conversas con el hombre o la mujer que siempre va contigo, que esa conversación merezca la pena.

No lo olvides, en el caso de tus pensamientos, menos es más. No te cuentes tonterías que te despisten de vivir lo que el presente te ofrece, no te dediques a resolver el trabajo de mañana, ni a revivir esa conversación que tuviste ayer (sí, ya lo sé, ¡hay que ver lo que te dijo!, si lo dijo, es su rollo, y repetirlo como un eco en tu cabeza no lo va a cambiar). Y, por supuesto, no te generes ansiedad pensando que no vas a llegar a tiempo, que las cosas se pueden torcer, etc. Elige lo que piensas como eliges tu ropa por las mañanas, tu felicidad te lo agradecerá.

Araceli Zaldívar Moreno